En la Escuela de Arquitectura llevé varias clases de materiales de construcción, pero no recuerdo que me hayan enseñado mucho sobre sistemas constructivos. Curiosamente me emocionan más los sistemas constructivos que los materiales aislados. Es decir, no quiero saber solamente sobre la tabla yeso, la masilla y la pintura con que se termina una pared interior, sino que quiero saber si es mejor hacer mis paredes interiores con sistema de tabla yeso o con bloque de concreto y los elementos que lo complementan para formar un sistema constructivo: cemento, arena, grava, hierro, alambre y demás. Un sistema vale mucho más que la suma de todas sus partes.
Desde el
primer proyecto que diseñé y construí comencé a familiarizarme con el sistema
constructivo de steirofoam reforzado. Aunque sólo lo usé para un detalle
arquitectónico, pronto conocí su potencial de estandarización, pues el detalle
se replicaba varias veces en el edificio. Algo que sería tedioso repetir en
bloque, era fácil con este sistema.
Comencé a
estudiarlo más a fondo, leyendo cuanta literatura estuviera a mi alcance.
Aprendí que el sistema es antisísmico (a diferencia del sistema convencional de
bloque o de ladrillo). Además, es un excelente aislante térmico. Según la
memoria técnica de un ingeniero guatemalteco, con este sistema se puede construir
un edificio de cinco pisos si necesidad de columnas – con tal que los espacios
no pasen de determinado límite. Los proveedores locales me enseñaron cómo usar
el sistema no sólo para paredes, sino para losas de entrepiso y losas de techo.
Alguien que construía con el sistema me enseñó que los sobrantes de las láminas
se van guardando para hacer repisas, bancas u otros detalles, minimizando grandemente
el desperdicio.
Para cuando
mi madre me pidió que le construyera su casa, yo ya había hecho una comparación
de costos. Si comparábamos un metro cuadrado de bloque repellado, pulido y
pintado con un metro cuadrado de steirofoam reforzado, repellado, pulido y
pintado, el bloque salía más barato. PERO si comparábamos una pared entera del
sistema de bloque con una pared entera del sistema de steirofoam reforzado,
ganaba el segundo. ¿Por qué? Porque el sistema de steirofoam reforzado no
necesita castillos y soleras, vigas y columnas. Además, las ranuras para instalaciones
que en bloque requieren picar laboriosamente las paredes con almágana y punta
se hacen fácilmente derritiendo el steirofoam con una antorcha de gas.
Optamos por
construir la casa con dicho sistema, y tuvimos grandes economías, más allá de
lo previsto. Cuando se compra una cantidad grande de un material, es más fácil
negociar un buen precio. Y como estamos hablando de láminas de 1.22m x 2.44m,
el almacenamiento y control de inventario se simplificó grandemente. Aunque trabajamos
con mano de obra no calificada, el manejo del sistema es fácil de aprender, de
manera que no hubo mayor escasez laboral de que preocuparse. Eso lógicamente se
reflejó en la parte financiera también, por el comportamiento de las leyes de
oferta y demanda.
Por supuesto,
también hubo dificultades inesperadas, la mayor de las cuales fue la
resistencia de los albañiles a trabajar con (más propiamente, a cuantificar y cobrar)
un sistema que no conocían. Hay una pala especial que se conecta a un compresor
de aire para azotar el mortero y cubrir así más rápidamente una pared. Compramos
una, pero ningún albañil se atrevió a usarla por un día para cuantificar
cuántos metros cuadrados hacía. Tenían miedo de “salir perdiendo” y no hubo
manera de convencerlos. Así que hicieron toda la casa azotando el mortero a
mano, como siempre lo habían hecho. ¡Hay gente que simplemente se niega a
progresar!
Para cuando
Abbie y yo íbamos a construir nuestra casa, la decisión de usar steirofoam
reforzado ya estaba tomada. En lo único en que nos frenamos fue en el techo. Debido
a la mala experiencia que tuve con la impuntualidad de los proveedores de
concreto cuando fundía la losa de techo de la casa de mi madre – lo que produjo
grietas y filtraciones muy problemáticas – y por las fuertes lluvias de nuestra
zona, optamos por un techo de lámina. No ocupamos castillos y soleras, vigas y columnas,
salvo por unas pocas en el área del vestíbulo porque queríamos espacios
abiertos sin paredes. Por lo demás, usamos steirofoam reforzado para todas las
paredes, entrepisos, muebles fijos y repisas. Estamos felices con nuestra
elección.
El 28 de
mayo del 2009 me despertó el vigoroso sacudimiento de mi cama. Corrí del cuarto,
luchando por mantener el equilibrio, para ver cómo estaban los niños. Ante el
poderoso terremoto de 7.3MW, toda la casa se meneaba de aquí para
allá como un bailarín de hule. Sin asimilar aún lo que pasaba, caí de rodillas
en el vestíbulo y con las manos en el suelo grité con todas mis fuerzas:
¡Tierra, ten paz en el nombre de Jesús! Tan repentinamente como había
comenzado, todo terminó. Nuestra casa no sufrió ni una tan sola fisura.
Entonces, ¿es más barato construir que comprar una casa ya terminada?
ReplyDelete¡Oh, claro! Cuando compras una casa construida pagas la ganancia del constructor (digo "ganancia" a diferencia del costo de su trabajo) + la ganancia de la inmobiliaria + el financiamiento (si es el caso). A veces hay otros intermediarios que también tienen su porción (¿Alguien dijo comisión de ventas?). Luego, cuando tú construyes, hay muchas labores que terminas haciendo personalmente - no sólo cotizar (¡Cuánto ahorro hay en esto!) y comprar, sino pintar, instalar accesorios de baño, y tantas otras cosas en que te encuentras diciendo: ¿Voy a pagarle L.500 a alguien para que haga esto que bien puedo hacer yo mismo? ¡De ninguna manera!
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