Creciendo en casas de la Zona Americana, me
familiaricé con dos estilos de ventanas: el ventanal amplio de tela metálica y
malla con cortina enrollable exterior de lona, y las ventanas de puertecitas
exteriores con vidrio o tela metálica interior. Para nuestra casa visualizamos
ventanas inspiradas en este segundo estilo, pero con las puertecitas exteriores
totalmente de madera, con reglas inclinadas a manera de celosías. La idea era
que, además de ser decorativas, se cerrarían para “sellar” la casa en caso de
lluvias.
No contamos, sin embargo, con algunos
inconvenientes. El primero, que para abrir y cerrar las puertecitas desde
adentro sin quitar la malla interior, se requiere de un operador especial. Aunque
es un herraje común en muchas de las casas construidas por la Tela Railroad
Co., no se encuentra en el mercado local. El segundo, el precio de todas las
puertecitas de madera estaba muy por fuera de nuestro alcance. Analizamos la
posibilidad de importarlas de Estados Unidos, pero aprendimos que los
norteamericanos las fabrican en vinilo con fines meramente estéticos. (De hecho,
cuando miras estos elementos en una casa made
in USA, están atornilladas a la pared exterior sin la menor intención de
abatirse o de cerrar el ventanal que muchas veces ni siquiera alcanzarían a
cubrir de todos modos.)
Mi filosofía de diseño es algo purista – si
tengo que hacer que un muro “parezca” de piedra, mejor lo construyo con
piedras. Si las puertecitas no iban a comportarse como tales, mejor sería
rediseñarlas. Abbie estaba ya considerando otras opciones y terminamos
eligiendo ventanas de PVC y vidrio estilo guillotina adornadas con una moldura
exterior de concreto picoleteado al natural. Después de algunos experimentos
con moldes, las molduras se hicieron con relativa facilidad. Las ventanas… ese fue
otro cuento.
Cotizamos en varios lugares y terminamos
haciendo trato con el primo de un viejo amigo. El contrato era bastante dinero –
al menos para nosotros – por lo cual, tras entregar un anticipo, procuramos
estar pendientes del desarrollo de las ventanas. Tuvimos problemas diversos:
atrasos de entrega, solicitudes de más dinero por “avances de obra” que
difícilmente podíamos corroborar, dificultades para ubicar al contratista, y la
inclusión (no autorizada) de un subcontratista. Al final, toda la experiencia
fue un dolor de cabeza, pero obtuvimos nuestras ventanas. Tengo la impresión de
que a otros clientes no les fue tan bien, y la empresa ya no existe.
En mi mente funcional, el diseño original
de las puertecitas nos iba a permitir abrir el 100% de la apertura de las
ventanas. Y siendo que la casa es poco profunda y con ventanas al norte y al
sur, los espacios serían súper-ventilados. Ahora, con las guillotinas, sólo se
aprovecha un 40%. Y si la ventana tiene cortinas, pues… ¡Se ven lindas!
No había para nosotros manera de saber en
aquel momento que los mecanismos de las ventanas de guillotina se dañan con
frecuencia. Por eso a veces verás en nuestra casa un pedazo de palo sosteniendo
la hoja superior de la ventana. ¿Qué puedo decir? Casa de herrero…
Tampoco podríamos haber sabido la cantidad
de geckos que morirían bajo la
guillotina. Que el Señor nos perdone. Al menos, el PVC es muy fácil de limpiar.

No comments:
Post a Comment