Wednesday, October 22, 2014

Las Ventanas


Creciendo en casas de la Zona Americana, me familiaricé con dos estilos de ventanas: el ventanal amplio de tela metálica y malla con cortina enrollable exterior de lona, y las ventanas de puertecitas exteriores con vidrio o tela metálica interior. Para nuestra casa visualizamos ventanas inspiradas en este segundo estilo, pero con las puertecitas exteriores totalmente de madera, con reglas inclinadas a manera de celosías. La idea era que, además de ser decorativas, se cerrarían para “sellar” la casa en caso de lluvias.

No contamos, sin embargo, con algunos inconvenientes. El primero, que para abrir y cerrar las puertecitas desde adentro sin quitar la malla interior, se requiere de un operador especial. Aunque es un herraje común en muchas de las casas construidas por la Tela Railroad Co., no se encuentra en el mercado local. El segundo, el precio de todas las puertecitas de madera estaba muy por fuera de nuestro alcance. Analizamos la posibilidad de importarlas de Estados Unidos, pero aprendimos que los norteamericanos las fabrican en vinilo con fines meramente estéticos. (De hecho, cuando miras estos elementos en una casa made in USA, están atornilladas a la pared exterior sin la menor intención de abatirse o de cerrar el ventanal que muchas veces ni siquiera alcanzarían a cubrir de todos modos.)

Mi filosofía de diseño es algo purista – si tengo que hacer que un muro “parezca” de piedra, mejor lo construyo con piedras. Si las puertecitas no iban a comportarse como tales, mejor sería rediseñarlas. Abbie estaba ya considerando otras opciones y terminamos eligiendo ventanas de PVC y vidrio estilo guillotina adornadas con una moldura exterior de concreto picoleteado al natural. Después de algunos experimentos con moldes, las molduras se hicieron con relativa facilidad. Las ventanas… ese fue otro cuento.

Cotizamos en varios lugares y terminamos haciendo trato con el primo de un viejo amigo. El contrato era bastante dinero – al menos para nosotros – por lo cual, tras entregar un anticipo, procuramos estar pendientes del desarrollo de las ventanas. Tuvimos problemas diversos: atrasos de entrega, solicitudes de más dinero por “avances de obra” que difícilmente podíamos corroborar, dificultades para ubicar al contratista, y la inclusión (no autorizada) de un subcontratista. Al final, toda la experiencia fue un dolor de cabeza, pero obtuvimos nuestras ventanas. Tengo la impresión de que a otros clientes no les fue tan bien, y la empresa ya no existe.

En mi mente funcional, el diseño original de las puertecitas nos iba a permitir abrir el 100% de la apertura de las ventanas. Y siendo que la casa es poco profunda y con ventanas al norte y al sur, los espacios serían súper-ventilados. Ahora, con las guillotinas, sólo se aprovecha un 40%. Y si la ventana tiene cortinas, pues… ¡Se ven lindas!

No había para nosotros manera de saber en aquel momento que los mecanismos de las ventanas de guillotina se dañan con frecuencia. Por eso a veces verás en nuestra casa un pedazo de palo sosteniendo la hoja superior de la ventana. ¿Qué puedo decir? Casa de herrero…

Tampoco podríamos haber sabido la cantidad de geckos que morirían bajo la guillotina. Que el Señor nos perdone. Al menos, el PVC es muy fácil de limpiar.

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