Wednesday, September 3, 2014

Serpientes y Escorpiones


Un día fresco de invierno, justo cuando Abbie iba a abrigar a Hansi sintió la repentina necesidad de revisar las mangas del abrigo. Nunca dejo de maravillarme de cómo el Espíritu Santo nos ha advertido, una y otra vez, cuando Hansi está en algún tipo de peligro. En una de las mangas había un escorpión. Lógicamente, lo sacamos y lo matamos, invocando las palabras de nuestro Jesús: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” (Lucas 10:19). Pero la historia no termina allí…

Estábamos prontos a concluir con la obra gris – el repello y pulido de todas las paredes – cuando fui a supervisar los avances de la construcción ese día. No sé si será por las aventuras de mi infancia recorriendo los proyectos de mis padres, pero ésta es siempre una de mis etapas favoritas en una construcción. Hay tantas cosas en proceso que sólo pueden apreciarse si se tiene la capacidad de visualizar la obra terminada. Donde muchos no ven más que paredes grises, los imaginativos “vemos” los acabados, los muebles, la vida de los habitantes desenvolviéndose en ese espacio… Quizás es por eso que cuando llega la etapa de los acabados, tiendo a aburrirme. Porque para entonces llevo tanto tiempo visualizando los acabados que han perdido su novedad.

Abbie, sin embargo, fue diseñada a la inversa. Ella necesita ver, no sólo la pared levantada, sino pintada y texturizada, antes de comprometerse con un acabado. Donde mi lienzo en blanco es una hoja de papel, el de ella es una habitación donde toda la obra gris ha sido concluida. El punto donde a mí me comienza a aburrir un proyecto es cuando a Abbie comienza a emocionarle. ¡Dios es tan perfecto cuando nos une!

Las escaleras de la casa serían de metal y madera, no de concreto, por lo que en esta etapa usábamos una improvisada escalera de madera para subir a la segunda planta. En la pared este de lo que sería la habitación la Hansi, la rectificación de un pequeño desplome desde abajo había terminado costándonos una pequeña fortuna en cemento y arena. Todos los espacios de esta sección – dormitorio, baño y walk-in closet – coinciden exactamente con los de planta baja. Cruzando el baño hacia el clóset, revisé las repisas altas creadas con los sobrantes del steirofoam reforzado. Y allí estaban: un escorpión hembra y sus crías.

Lógicamente, los sacamos y los matamos. Cómo llegaron hasta allí, nunca lo sabré. Pero lo que más me sorprendió fue la conexión con el escorpión de esa mañana. En el abrigo. De Hansi. En el clóset. De Hansi. No había más escorpiones en ningún punto de la construcción. Pero la historia no termina allí…

Ese fin de semana, el maestro de obras me tenía una noticia desconcertante. Había encontrado a uno de los trabajadores fumando marihuana. En el clóset de Hansi. Lógicamente, lo sacamos y lo… Bueno, sólo lo despedimos. Pero, vaya que tantos escorpiones en el clóset de Hansi en una misma semana son demasiados como para atribuirlos a una arbitrariedad. Bien dice el refrán: Una coincidencia es cuando Dios elige mantenerse anónimo. ¡Gracias, Señor, por siempre cuidar a mi pequeña!

No comments:

Post a Comment