El sistema financiero del mundo nos dice que para tener una casa, hay que comprometer los próximos veinte años de nuestra vida, pagando varias veces lo que la casa realmente cuesta. Pero ¿es posible construir una casa sin deuda? ¡Claro que sí! Para el que cree, todo es posible. De hecho, mi familia y yo hemos vivido por varios años ya en la casa que construimos sin deuda. Si bien estoy consciente de que nuestro caso no es común, no creo que sea una bendición que Dios haya reservado sólo para nosotros.
Dios expresó claramente su plan de vivienda para Israel en Deuteronomio
6:
El Señor tu Dios te hará entrar en la tierra
que les juró a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Es una tierra con
ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste, con casas llenas de toda
clase de bienes que tú no acumulaste, con cisternas que no cavaste, y con viñas
y olivares que no plantaste. Cuando comas de ellas y te sacies, cuídate de no
olvidarte del Señor, que te sacó de Egipto, la tierra donde viviste en
esclavitud.
Y cumplió su promesa, como relata Josué 24:
Cruzaron el río Jordán y llegaron a Jericó,
cuyos habitantes pelearon contra ustedes. Pero yo los entregué en sus manos. No
fueron ustedes quienes, con sus espadas y arcos, derrotaron a los dos reyes
amorreos; fui yo quien por causa de ustedes envié tábanos, para que expulsaran
de la tierra a sus enemigos. A ustedes les entregué una tierra que no
trabajaron y ciudades que no construyeron. Vivieron en ellas y se alimentaron
de viñedos y olivares que no plantaron.
Abbie y yo comenzamos a edificar mucho antes de romper terreno y
colocar la primera piedra. Llevábamos años orando, diseñando, ahorrando y
esperando. Por encima de esto, llevábamos años sembrando. Por mucho tiempo ya
hemos invertido más del veinte por ciento de nuestros ingresos brutos en el
Reino de Dios. No pretendo convencer a nadie. Si amas al Señor con todo tu
corazón, por encima de tus propios intereses, eso se reflejará en tu estado de
cuenta. Porque donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón. Como arquitecto,
tengo una idea de cuánto puede costar una casa de dos plantas; y sé que no
teníamos esa cantidad de dinero cuando comenzamos a construir.
Por supuesto, procuré que el diseño de la casa fuese lo más económico
posible. Pero quiero recalcar: ECONÓMICO; no barato. Construir barato significa
comprar los materiales y servicios de menor precio (aunque sean de mala
calidad); construir económico significa comprar los materiales y servicios de
la calidad necesaria al mejor precio posible. Teniendo esta economía en mente
durante el proceso de diseño, concebí un edificio muy largo, pero poco
profundo, donde la mayoría de los espacios son abiertos o se extienden desde el
frente hasta la parte posterior. Esto permite tener muchas ventanas al norte y
al sur, para un aprovechamiento óptimo de la iluminación y ventilación natural.
Además, todas las paredes y la losa de entrepiso están construidas de
steirofoam reforzado, un sistema antisísmico y con muy buen aislamiento
térmico. Todo lo anterior constituye múltiples ahorros, no sólo en la
administración de la obra, sino en el mantenimiento diario del edificio
terminado.
Por todo, el Señor usó múltiples canales para financiar el proyecto.
Nuestros padres fueron tremendamente generosos, dándonos dinero, materiales y
equipamiento, sin que nosotros lo pidiéramos. Muchos hermanos de la congregación
también contribuyeron con oraciones, ofrendas, mano de obra y materiales. El
terreno que Abbie había comenzado a pagar desde antes que nos conociéramos – lo
vendimos en el momento preciso, cuando el Señor envió un comprador a buscarnos aunque
no estábamos ofreciendo el terreno. Naturalmente, teníamos ahorros; pero en
definitiva devengaron mayores intereses los que teníamos en el banco celestial
que los que teníamos en la tierra.
La bendición de Jehová es la que enriquece,
Y no añade tristeza con ella.
Proverbios 10:22

Construirán casas y las habitarán; plantarán viñas y comerán de su fruto.
ReplyDeleteIs. 65:21