Si prestamos atención a los calendarios festivos, pronto llegamos a la conclusión que hay
celebraciones de todo y para todos; desde lo sublime (Fiesta de Tabernáculos) hasta lo ridículo (30 de enero: Día de Responder las Preguntas de Tu Gato). Yo disfruto de una buena celebración tanto como mi vecino, pero obviamente nadie podrá observarlas todas, por lo que resulta necesario filtrar y priorizar. De no hacerlo, acabaríamos de aquí a allá cual velero en altamar; de pan en pan y de circo en circo.
Por lo que
a mí concierne, me he propuesto no participar de celebraciones ocultistas (como
Halloween) o en honor a ídolos o “patronos” (como Día de Santa Rosa de
Lima). Tampoco quisiera involucrarme con
celebraciones abiertamente comerciales que tienen su origen en el culto a los santos, como el Día del Amor y la Amistad (en honor a San Valentín) o el Día del Padre
(en honor a San José).
Mientras
más universal sea una fiesta, mayores capas culturales tendrá. Veamos, por
ejemplo, la Semana Santa, también conocida como Semana Mayor, Easter, o Pascua; con sus observancias secundarias:
Cuaresma, Miércoles de ceniza, Domingo de Resurrección, etc. Pero entre comer
pescado y mieles, representar la pasión de Cristo en las calles, encontrar los
huevos que escondió el conejo, desenfrenarse en la playa, ponerse ceniza en la
frente, y linchar a Judas, ¿Qué es realmente lo que celebramos? Hay que filtrar
mucho para llegar al meollo, que debería ser éste: que Jesús es el Hijo de Dios que murió y
resucitó para salvarme a mí. Eso es algo que necesito recordar y celebrar
cada día (porque francamente, una vez al año no basta). Procuraré, pues, vivir
el resto de mi vida haciendo honor a esa verdad.
Acerca de
las demás fiestas, creo que haré bien en recordar el Salmo 2 que dice: “¿Por
qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?”. Y haré mejor
aún en procurar el celo santo del Salmo 16:4:
Se
multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.
No ofreceré
yo sus libaciones de sangre,
Ni en mis
labios tomaré sus nombres.

Totalmente de acuerdo! no celebremos tradiciones ajenas ;) hasta en las cosas mas pequeñas como piñatas, cumpleaños, velitas, semana santa, sombreritos, regalos, arboles, luces, chocolates para el día del cariño, cartas, etc... el mundo ya hizo una guía de que y como quiere que hagamos las cosas honrando a todo menos a Dios en cada una de las celebraciones
ReplyDeleteQuise decir tarjetas (hallmark) no cartas ;)
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