El día que finalmente
estás instalando los portones de tu casa, crees que ya estás listo para cargar
el camión de la mudanza. Sólo es asunto de soldar las bisagras a los soportes
que salen de las columnas. Si el albañil olvidó fundir dichos soportes (como fue
nuestro caso), sólo es asunto de taladrar las columnas, instalar unos
expansores metálicos y soldar las bisagras. Lo que no esperas es que el
instalador taladre justo en la ruta de la acometida eléctrica, ocasionando un
corto circuito que te deja la casa sin electricidad.
Gracias a Dios, el incidente no hizo mucho daño. Los “breakers”
se dispararon y, como no nos habíamos mudado aún, no había nada “dañable” conectado
a los tomacorrientes. Sólo se fundieron los balastros de un par de lámparas, y el
electricista hizo una readecuación de piezas con otras lámparas, a manera de
dejar algo funcional. La lámpara de la entrada por la lavandería fue una de las
donantes, mientras que la lámpara grande de la cocina cedió uno de sus tres
balastros.
El plan, por supuesto, era comprar los balastros durante los
próximos días para reconfigurar las lámparas. Pero hace ya varios años de eso,
y la lavandería sigue a media luz. La ferretería que nos vendió las lámparas no
tenía repuestos, y los balastros genéricos que se encuentran en el mercado
local no cumplen con las especificaciones. Internet no ayudó en mucho más que
en notificarme que el fabricante de nuestras lámparas parecía haber
desaparecido. Hasta hace poco, cada vez que me encontraba en una tienda de
accesorios eléctricos, me daba una vuelta por el pasillo donde exhiben los balastros,
pero nunca encontré lo que necesitaba.
Un día, aprovechando que tenía desarmada otra lámpara igual en
la lavandería para cambiar la candela, le tomé una foto al balastro y se la
envié a un amigo, ingeniero en electrónica. Quizás él tendría un suplidor
secreto; algún contacto en el bajo mundo del mercado negro de componentes
electrónicos. Escasos diez minutos más tarde, me estaba enviando una foto del
sitio donde podía comprar el repuesto original: amazon.com. ¿Por qué no se me
había ocurrido antes?
He comprado en amazon antes, pero nunca balastros
electrónicos. Aun así, comprar ese balastro
no debería ser problema alguno. Mas por alguna razón, no he querido comprar el
repuesto de una lámpara sin el de la otra. (No quiero que se me resienta,
¿entiendes?) Pero eso implica desarmar la lámpara grande de la cocina para
tratar de identificar el balastro que debería
estar allí, pero que no está. O algo así. Porque francamente, en este
momento tengo dudas: ¿eran realmente dos balastros? Si consideras que la
electricidad no es mi fuerte, y que quizás necesitaré hacer más interconsultas
para entender bien algo tan sencillo, quizás comprenderás mi titubeo. A veces resolver
problemas pequeños requiere mayores molestias que las que ocasiona el problema
en sí. Por eso los vamos dejando y dejando. Así, las zorras pequeñas, echan a perder las viñas.
Y sin embargo, a veces hay cosas grandes que pueden ser
desestimadas como poca cosa. ¿Mencioné que el instalador del portón es el mismo
tipo que me dejó torcido el techo? No obstante, si hoy necesitase un soldador,
no dudaría en contratarlo. Un accidente le sucede a cualquiera, pero no
cualquiera tiene carácter. Y a pesar de todo, este es un hombre decente, inteligente
y trabajador. Estoy seguro de que si estuviese a la mano, me ayudaría a
resolver mi problema con los balastros.

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