Thursday, December 19, 2013

Adoremos en Nacaome


Si tuviera que resumir el secreto de la bendición que fue Adoremos en Nacaome, sería esto: Nos estaban esperando. Ese simple detalle marca la enorme diferencia entre sentirte libre para fluir en la obra que Dios te ha encomendado y tener que nadar contra corriente en las cosas naturales además de las espirituales.

Los Pastores Melvin y Beatriz García de Ministerio Tsebaoth, a quienes conocemos desde hace varios años, se mostraron amigos en todo. Primero, movieron un compromiso previo para hacer espacio para apoyar Adoremos. Vieron nuestra llegada como una bendición digna de esperar con ayunos y oraciones. Dos hermanos de su congregación cedieron su casa por completo para alojar miembros de nuestro equipo, y los pastores dispusieron sus instalaciones para el desarrollo del seminario y talleres. Por si fuera poco, ellos nos alimentaron, nos dieron café y nos hicieron un pastel. A diferencia de la gran mayoría de los eventos que hemos hecho antes, donde los pastores apoyan enviando su gente (pero no a sí mismos), el apoyo de los pastores García fue incondicional; estuvieron siempre presentes, a pesar de que Pastor Melvin se sentía muy mal de salud. Cuando los anfitriones de un evento de adoración son en sí mismos adoradores, la diferencia se hace notar.

De alguna manera, puesto que los hermanos de Tsebaoth fueron los únicos que sembraron para nuestra llegada a Nacaome, por eso fueron los grandes cosechadores. El Señor tenía su mirada puesta en un precioso ramillete de muchachitas danzarinas. Con ellas aprendimos a ser un poco más libres, un poco más expresivos en nuestro amor por Cristo.

El día que íbamos a componer canciones, amanecí con una inquietud divina: ¿Cómo podemos, como cantores y músicos, ayudar al pueblo del Señor a alabarle con danza? De esa pregunta nacieron tres canciones, que esperamos moverán a los hijos de Dios a mostrarle su amor y gratitud con júbilo y danza.

No comments:

Post a Comment