Friday, December 13, 2013

Adoremos en Choluteca


Salimos de La Lima el miércoles 11 de diciembre a las 8:26 de la mañana. Un café (o pinol) en Siguatepeque, una llanta ponchada en Zambrano y un almuerzo capitalino más tarde, el primer equipo llegaba a Choluteca, la tierra de mis ancestros maternos. Un segundo y un tercer grupo se agregarían los siguientes dos días. Al igual que otros eventos de adoración que hemos hecho en las cabeceras de Honduras, Adoremos en Choluteca no llegó sin sus desafíos.

En cuanto a lo logístico, los pastores anfitriones optaron por hospedarnos en casas u hoteles diversos, de manera que el equipo duerme disperso por toda la ciudad, desde la orilla del Río Choluteca hasta “un poquito cerca de la requinta porra” (palabras de Martín, no mías). Las atenciones, por lo tanto, variaban desde “¿Quiere otra carnita, mi hermano?” hasta “A mí no me han dicho nada de que ustedes iban a comer aquí”. Pero a pesar de ello, la tierra nos recibió con un clima agradable y fresco. (Sí, seguimos hablando de Choluteca, donde en días calurosos dicen que han visto al diablo salir a comprar un topogigio al parque.)

Hablando espiritualmente, el ambiente está cargado. La feria patronal se resiste a terminar, y las celebraciones del solsticio de invierno ya hacen ruido. Para la primer noche, la municipalidad había cedido dos permisos simultáneos, así que el horario del altar se adelantó una hora para permitir el posterior concierto en memoria del difunto párroco local. Lo que fallaron en explicarnos es que debíamos guardar silencio la primera hora mientras terminaba la misa. Con todo, los sonidistas del otro evento se comportaron como verdaderos caballeros, honrando su palabra de que no harían pruebas de sonido en sus gigantescas bocinas mientras nosotros usábamos nuestro humilde equipo para adorar al Todopoderoso Jehová de los ejércitos.

La asistencia al seminario ha sido buena. Según recuerdo, ha sido la ciudad con mayor número de iglesias representadas. Y si bien siempre es agradable conocer nuevos hermanos en Cristo, siento que esta vez nos hemos conocido mejor los integrantes del equipo. Talvez sea porque la dispersión nos hace estar más pendientes unos de otros. Talvez porque hemos tenido nuevos desafíos (enfermedad, barrera de idioma, falta de comunicación de los anfitriones). Lo que sí sé es que fue el Señor quien pidió esto. Trabajamos arduamente con la esperanza de que esté complacido cuando regrese.

Mientras tanto, los dejo con algunas de las canciones que compusimos en Choluteca:
https://soundcloud.com/adoremos_net/perpetuo-gozo-at-choluteca
https://soundcloud.com/adoremos_net/muestranos-at-choluteca

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