El hermano Pancracio el viejo siempre llegaba al culto quince minutos temprano, inmaculadamente peinado y con su ropa perfectamente lavada y planchada. Solía traer su Biblia de estudio; la que tiene concordancia, índice temático y diccionario después de los mapas. Había invertido en un bonito forro de cuerina en el que mandó a pirograbar su nombre. En el compartimento externo cargaba siempre su libreta de apuntes, su himnario, el rol de servidores, y un sobre para diezmos. Pero al regresar a casa maltrataba a sus hijos y golpeaba a su mujer.
En Honduras usamos tres palabras distintas para la segunda persona
singular: Usted, Tú y Vos. Cada una tiene su uso
y su propia conjugación. Usamos Usted cuando nos dirigimos a alguien mayor (en edad o rango) o a alguien
con quien guardamos cierta distancia (por ejemplo, alguien a quien acabamos de
conocer). El Tú generalmente vive relegado a las clases de español, los
himnos nacionales y otras arenas estrictamente literarias. Finalmente, Vos es
lo que se usa en la vida cotidiana, en familia y con amigos. Es así que el
hondureño crece diciéndole “Venga usted, por favor” al maestro; escribiendo “¡Ven,
tú!” en la tarea; pero gritándole “¡Vení, vos!” a su amigo. Donde los anglos
han unificado la segunda persona singular con un universal You, los hondureños
aprendemos a ser tres personas diferentes para tres públicos distintos.
Profundizando en las nimiedades de la iglesia evangélica de línea
pentecostal, encontramos que la traducción favorita de la Biblia es la Reina
Valera 1960. En la RV60 encontramos la segunda persona plural inmortalizada como
Vosotros.
Jamás un niño hondureño dijo, “¡Vosotros ganasteis porque hicisteis trampa!”,
pero es así como Pancracio el viejo aprendió Biblia. Para él, Dios y el mundo
de la Biblia viven en el templo los días de culto, envueltos en “Vosotros sois”.
No tocan su vida laboral (Usted), su vida académica (Tú), ni su vida familiar
(Vos). De hecho, Pancracio el viejo vive cuatro
vidas paralelas que no se cruzan.
Pancracio el joven (hijo de Pancracio el viejo) es más moderno. En
lugar de Biblia de estudio, colecciona “apps” bíblicos en su celular. Entiende un poco
mejor la Biblia porque la lee en la Nueva Versión Internacional. (A veces,
cuando se siente atrevido, hasta lee la versión Dios Habla Hoy - aunque alguien
le dijo que era católica). No necesita himnario porque las letras de las
canciones se proyectan en la pantalla durante el culto, pero tiene una alabanza
cristiana de “ringtone” y un “backtone” de una narración de un versículo
bíblico. Lamentablemente, también aprendió a llevar las vidas paralelas del
Usted, Tú y Vos. Muchas veces regresa del culto y le pega a su mujer. A los
ojos y oídos de Pancracio el chiquito.
Por supuesto, ni tú ni yo somos como Pancracio. Pero si Cristo no reina en TODAS las áreas de nuestras vidas, estamos más cerca de lo que parece.

Pastor, escuché una predicación suya hace unos viernes atrás, sobre la forma en la que llamamos a Dios (Le invocamos). Muchos prefieren el "Tú Padre". En IPV he disfrutado escuchar un "Usted Papá" y nunca he escuchado un "Vos Papá".
ReplyDeleteLa forma de llamar a Dios depende del grado de comunicación y confianza que tenemos con Él o usted opina que debe llamársele por "Usted" de una manera más respetuosa?
Quizás depende más de la crianza que recibimos en casa. Algunos aprenden a dirigirse a sus padres de "usted", otros de "tú", y otros de "vos". Ninguno es mejor que el otro. Mi punto es que Dios no quiere que seamos una persona aquí y otra allá, sino que seamos íntegros.
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