Thursday, October 10, 2013
¿Cómo Te Acercas?
¿Te ha pasado que ves a un policía y, aunque no hayas hecho nada malo, instantáneamente te pones tenso? Pareciera que el viejo Adán está consciente de que no todo está bien en el huerto. ¿Cómo se acerca a un juez el acusado? Aunque sea inocente, se acerca con reverencia porque sabe que el juez tiene la autoridad para enviarlo a la cárcel. Ahora bien, ¿cómo te acercas a tus pastores? (Sí te acercas, ¿no?)
Una cosa que no me gusta de ser pastor es que algunas personas se acercan a mí como si yo fuese un juez. ¿Acaso no saben lo que dijo Jesús? No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. ¿Qué interés puedo tener yo en juzgar a los demás? Lo que menos quiero es condenar a mis hermanos. Como escribe Pablo a los Gálatas: Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
Por favor, sopórtenme este berrinche... Tristemente, el pastorado puede ser un oficio muy solitario cuando los hermanos en la fe que se encuentran en problemas se esconden detrás de un "¡Todo está bien, aleluya, gloria a Dios!" en vez de acercarse sinceramente. ¡Oh, cuán bendecido me siento cuando puedo ayudar a mis hermanos! Cuando alguien viene francamente, sin pretensiones, y me explica su lucha. No siempre tengo la respuesta. De hecho, muchas veces no tengo la respuesta. Pero siempre deseo ayudar. Podemos orar juntos. Podemos buscar juntos el consejo de la Biblia. O puedo remitirlos donde alguien que sí tenga la solución.
En cualquier caso, mi función como pastor no consiste en hacer que la gente se parezca más a mí, sino en guiar a mis hermanos para que todos nos parezcamos más a Jesús. Por lo que te ruego, si tu alma está fligida, si estás enfermo, si estás luchando con tu fe... permíteme ayudar. Yo seré el más bendecido.
Y por el amor de Dios, cuando ores, no le llegues a Dios con carita de Escuela Dominical. Cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Si Dios mismo cumple la regla de oro, entonces Él quiere que seamos francos. Porque hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)


No comments:
Post a Comment