Cierta vez me encontré sustituyendo a Enrique y Ana Rebeca Contreras en el discipulado de jóvenes. Como imaginarán de tales clases, los muchachos van llegando de a poquitos con sus celulares, audífonos y aparatos de juegos de video. (Su capacidad de atención bíblica generalmente llega 20 minutos más tarde.) Esa tarde hicimos un pequeño experimento – dejen sus celulares y salgan a orar a solas. ¡Los resultados fueron impresionantes!
Como tantas cosas en el reino de Dios, las instrucciones eran
realmente sencillas. Los muchachos debían dejar todos sus aparatos en el salón
y buscar un lugar en el patio donde estar a solas. Luego debían platicar con el
Señor por quince minutos. Como sabemos, platicar implica una interacción verbal. Hablamos y escuchamos. Después de reforzar las contraseñas
de acceso a sus celulares, los muchachos salieron a encontrarse con el Señor.
Como Jesús cuando sus discípulos retornaban de una misión, mi
espíritu se regocijaba escuchando los reportes. ¡Las cosas que estos chicos
escucharon de la boca de Dios! Para algunos, la Palabra era dirección para sus
vidas. Para otros era una exhortación a ser mejores. A algunos hasta les
jalaron las orejas. Pero todos fueron tocados. La pregunta entonces era: ¿Cómo
es que en sólo quince minutos, el Señor convierte un manojo de tecnófilos en
una compañía de profetas bajando del monte con palabras de sabiduría para
salvarse, no sólo a sí mismos, sino a toda su generación?
La respuesta es sencilla: hicieron a un lado sus distractores y le prestaron atención al Todopoderoso. Como dijo el evangelista británico Smith Wigglesworth: Dios está más deseoso de responder que nosotros de pedir. Él está más cerca de lo que imaginas. Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Dt. 30:14
La respuesta es sencilla: hicieron a un lado sus distractores y le prestaron atención al Todopoderoso. Como dijo el evangelista británico Smith Wigglesworth: Dios está más deseoso de responder que nosotros de pedir. Él está más cerca de lo que imaginas. Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Dt. 30:14

Aleluya...Aleluya, que bueno es Dios que nos ama, y ama nuestra generación, la cual es bendita, sabia y temerosa de Dios.
ReplyDeleteAmén
DeleteMe encantó lo de "Reforzar las contraseñas" Realmente tiene un significado. Cuando nosotros comenzamos un cambio, disponemos de ciertos esfuerzos, tiempos intenciones hacia ese cambio del que estamos convencidos de que es necesario, pero por otro lado redoblamos la guardia para no perder nuestros distractores favoritos en casa y en nuestras vidas.
ReplyDeleteDelicioso es cuando utilizamos la tecnología provechosamente en nuestro caminar con Jesucristo.
Pero qué difícil con nuestra carne que sólo busca ser entretenida, ¿no?
DeletePero qué difícil con nuestra carne que sólo busca ser entretenida, ¿no?
DeleteCierto, a veces nuestra carne necesita un poco de ayuno y disciplina.
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