Todos creemos estar en lo correcto, ¿cierto? Digo, nadie hace algo que sabe que está incorrecto sin que su conciencia, de una u otra forma, se lo autorice. Después de todo, uno de los engaños más comunes de los cristianos que toman malas decisiones es el famoso "Siento paz con hacer esto". Pero sólo porque me autorizo a mí mismo a ver una película indecente, no significa que esté bien a los ojos del Todopoderoso y Santo Dios.
Jeremías 17:9 nos enseña que "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" No importa tu edad, educación o posición, todos hemos caído más de una vez en la racionalización de nuestras intenciones con el fin de justificar nuestras acciones. Es así como al temor terminamos llamándolo prudencia; a la tacañería, ahorro; y a la lujuria, pasión.
¡Ah, si tan sólo pudiéramos ver a través de nuestras justificaciones para discernir las verdaderas intenciones de nuestros corazones! Pues no en vano dice Isaías 64:4 que todas nuestras justicias como trapo de inmundicia. (Y por trapos de inmundicia se refiere a una toalla femenina usada.)
El proyecto aquel que llevas contemplando desde hace años, ¿por qué no lo has iniciado? ¿Por qué no le has dicho al ser que amas cómo te sientes realmente? ¿Por qué no hablas abiertamente de tu fe? No es el tiempo... No me va a entender... No quiero ofender a nadie... Me temo que esas justificaciones no son válidas.
Es hora de enfrentar nuestros temores. Primero, reconócelos; no te escondas tras pretextos. Luego, ora al Señor; Él limpiará tu corazón y pondrá en ti Su ánimo pronto. Finalmente, agarra al gato por los bigotes y prepárate para la aventura. ¡El Reino de Dios pertenece a los valientes!


No comments:
Post a Comment